Primera semana del Robot y la electricidad corrió por algunas arterias. Por otras, no tanto. Lo bueno de todo es que es BEERNES y manhana SÁBADO A LA TARDE. Así que es tiempo de bajar 12094234098902389435 cambios y disfrutar del tsunami que se viene este finde.
Y como ahora mismo ya nadie debería mover UNA sola neurona, hago mi última sinapsis para transmitirles el proverbio esencial para aguantar esta supervivencia por UNA semana más.
Con ustedes, el tío Bob y los “Cover Fridays”. El del 1 de enero y el hoy. =)
Danilov doživljaj Beča - I Know A Place.
Natural Roots - Burnin And Lootin
viernes, 8 de enero de 2010
jueves, 7 de enero de 2010
¿Por qué KID A es el fucken mejor disco de los últimos 10 años? - Parte 3,6542318642327 [y final (por ahora)]
Yo te voy a decir otra vez porqué. Y esta vez es para siempre. O por lo menos, hasta que expire otra década y el cónclave de autoridades del show bussiness, repita su congregación para seleccionar al siguiente prodigio del rock, o cualquiera de esos ritmos baratos, a los que las amigas de nuestras novias nos seguirán condenando con intenciones bipolares por el resto de este período.
Habiendo expresado esto, nos instalamos en la siguiente mitad de KID A, para radiografiar las potenciales grietas que le pueda ocasionar a tu encéfalo.
Las entradas más punkzantes del LP, las trae “Optimistic”, una canción extremadamente cuasi-bélica, que animaría a todo un ejército de enclenques a desgarrarse contra un armatoste de la muerte, sin que importen demasiado las consecuencias. Ya que su estructura mete exageradas pilas en sus escasos 5´16´´ de duración. En la pausa que antecede al próximo tema, tu espíritu todavía siente que necesita estrellarse contra algo por una alguna causa noble. Además, cuenta con la sentencia más tajante del disco: “Los dinosaurios gobernarán la tierra”. ¿Algo más que agregar?. Noup.....
En el juicio final, cuando todos los dedos de ángeles arrugados te acusen por crímenes que sí cometiste y pretendan destinarte lejos de su hogar, que tu última voluntad sea poner “In Limbo” en algún reproductor celestial. En breves instantes, tu alma abandonará tu carcasa y se estacionará en un sitio preferencial, con sombra y donde no haga tanto calor, para relajarte hasta la tercera o cuarta venida del redentor.
“Idioteque” es demasiado desesperante. Al parecer, alguien se extravía de su cosmos interior y con gritos de elegías, proclama el retorno a ninguna parte. Detrás, un beat convive con instrumentos ejecutados por navajas sádicas, que afortunadamente son amenizados por las deliciosas cuerdas vocales de Yorke.
Para ejercitar tu respiración luego de tanto ajetreo, llega “Morning Bell”, una extraordinaria ¿electro-balada? que otorga nuevos aires para soñar y asegurarse que la idea de nuestra finitud no es tan grave como nos la describen. El trip al que te conduce, franquea obstáculos, sortea cuerpos y alcanza el límite que quieras propasar. Pero si te queda corto, dale repeat.
Y para cerrar una de las páginas más exquisitas de los vestigios que dejó vuestra raza, “Motion Picture Soundtrack” reafirma su condición estética en el relato de una mente esquizoide dictando levemente su última profecía. No habla de lluvias, pero las invoca. Tampoco de amaneceres, pero se los recuerda. Y mucho menos de poesía, pero exuda pureza.
En resumen, KID A es genuino porque los Radiohead son unos genios.
Bonus Track: Si con todo esto, no admitís que es el fucken mejor disco de los últimos 10 años, andate a la puta que te parió.
Habiendo expresado esto, nos instalamos en la siguiente mitad de KID A, para radiografiar las potenciales grietas que le pueda ocasionar a tu encéfalo.
Las entradas más punkzantes del LP, las trae “Optimistic”, una canción extremadamente cuasi-bélica, que animaría a todo un ejército de enclenques a desgarrarse contra un armatoste de la muerte, sin que importen demasiado las consecuencias. Ya que su estructura mete exageradas pilas en sus escasos 5´16´´ de duración. En la pausa que antecede al próximo tema, tu espíritu todavía siente que necesita estrellarse contra algo por una alguna causa noble. Además, cuenta con la sentencia más tajante del disco: “Los dinosaurios gobernarán la tierra”. ¿Algo más que agregar?. Noup.....
En el juicio final, cuando todos los dedos de ángeles arrugados te acusen por crímenes que sí cometiste y pretendan destinarte lejos de su hogar, que tu última voluntad sea poner “In Limbo” en algún reproductor celestial. En breves instantes, tu alma abandonará tu carcasa y se estacionará en un sitio preferencial, con sombra y donde no haga tanto calor, para relajarte hasta la tercera o cuarta venida del redentor.
“Idioteque” es demasiado desesperante. Al parecer, alguien se extravía de su cosmos interior y con gritos de elegías, proclama el retorno a ninguna parte. Detrás, un beat convive con instrumentos ejecutados por navajas sádicas, que afortunadamente son amenizados por las deliciosas cuerdas vocales de Yorke.
Para ejercitar tu respiración luego de tanto ajetreo, llega “Morning Bell”, una extraordinaria ¿electro-balada? que otorga nuevos aires para soñar y asegurarse que la idea de nuestra finitud no es tan grave como nos la describen. El trip al que te conduce, franquea obstáculos, sortea cuerpos y alcanza el límite que quieras propasar. Pero si te queda corto, dale repeat.
Y para cerrar una de las páginas más exquisitas de los vestigios que dejó vuestra raza, “Motion Picture Soundtrack” reafirma su condición estética en el relato de una mente esquizoide dictando levemente su última profecía. No habla de lluvias, pero las invoca. Tampoco de amaneceres, pero se los recuerda. Y mucho menos de poesía, pero exuda pureza.
En resumen, KID A es genuino porque los Radiohead son unos genios.
Bonus Track: Si con todo esto, no admitís que es el fucken mejor disco de los últimos 10 años, andate a la puta que te parió.
miércoles, 6 de enero de 2010
Reyes Magos, say no more loco.
0k. Eterna rutina de la temporada. Cartita. Pastito. Par de zapatos, championes, havaianas, alpargatas o en mí caso, borceguíes biónicos. Y la condición matriarcal que dejaba abierta la puerta a recibir o no un regalo el 6 de enero, como el de hoy pero de antaño, pasaba por tres simples enunciados: “Portate bien”, “Sacate todo 5” (sic). Y “No le pegues a tu hermanita”. Y yo decía: Listo!. Parece sencillo, aunque comparado a los tiempos que circulan, eran cuestiones tan enmarañadas como tratar de quitar un primer crédito sin garante.
No importa. Buena onda. Esto me va a hacer madurar. En fin, no importan los medios. Sólo el trasfondo de “Pide y se os dará” del asunto. Por tanto, a medida que todo transcurría, me esmeré para establecerme como una forma de vida sintética políticamente correcta y de paso, obtener beneficios con ello.
En el medio, aprendí a escribir y esas cosas que uno hace cuando de chico lo condenan a perpetuar las formas de control social, yendo al colegio cuando todavía es de madrugada y adoptando pautas de comportamiento que lo hacen homogéneo al resto de la tribu. Lo que sí, si el alfabeto no me engañó desde entonces, recuerdo que cada vez que impregnaba tinta o grafito en un papel repetía como robot (chiste fácil) dictando sus códigos de programación, la frase: “Queridos Reyes Magos, yo sé que ustedes saben todo luego”. Para después ir al grano: “Quiero 4 Tortugas Ninja. Gracias”.
Esperar, desespera. Medianoche del sexto día del primer mes. Salí a recolectar hierbas para el regocijo de los jorobados camellos. Una vez, incluso creí que los vi. Pero sólo se trataba de unos espectros que deambulaban el barrio, recogiendo cartones despojados por los vecinos, para llevárselos a su nave nodriza.
Luego, bien temprano, casi después que el gallo fuera aniquilado por un reloj cucú, me ponía en pie y avasallaba vorazmente los obsequios, hasta encontrar el que llevaba mi número serial: “1RobotCiego”. Este es.
¡Y ahí estaban!. ¡Las 4 Tortugas Ninja!. ¡¡¡¡¡Iguales?????. O sea, un Rafael multiplicado por 8 y dividido por 2. Nunca un Leonardo, ni un Miguel Ángel y extírpense la posibilidad de contar con un Donatello.
¿WTF?. Mamaaaaaaaaaá. O los Reyes también son invidentes o su asesor de compras sigue en pedo. Una cosa es que me los traigan en cuotas. Pero ¿idénticos?. ¿Cuál podía ser una de sus hazañas en mis fantasías?. ¿Clonarse?. No sé…… Y esto, lo expreso con todo el ánimo de salvar la situación.
Cuando llegó mi progenitora al lugar de los hechos, me tuve que contentar con la explicación de que “Yo no había especificado eso”. Pero no importó. Me banqué todo y esa Navidad insistí, con todas las letras de mi vocabulario: “Querido Papá Noel, me podrías traer 4 Tortugas Ninjas, distintas, o sea no similares, vas a ver luego, tienen colores que no se parecen. Bueno, sí. El de Leo es casi como el de Don. Y el de Ralph como el de Mike”. Y he ahí. En este rodeo, surgió otra confusión.
25 de diciembre. Bla bla bla. Ultrajé el aluminio y…… Cuatro nuevas Tortugas Ninja!. Pero ahora todas anaranjadas. En eso, levanté mi semblante resignado, para ver dónde estaba la cámara oculta.
El día de los Orientales, déjà vu. Y así año tras año, hasta que Alá decida que esto se acabe. Esta manhana, ya ni los esperé. Tampoco nunca me planteé un refresh de deseos, ya que nunca me interesaron los muñequitos de Kiss, por las dudas de que al destapar la caja, también vengan figuritas repetidas.
No importa. Buena onda. Esto me va a hacer madurar. En fin, no importan los medios. Sólo el trasfondo de “Pide y se os dará” del asunto. Por tanto, a medida que todo transcurría, me esmeré para establecerme como una forma de vida sintética políticamente correcta y de paso, obtener beneficios con ello.
En el medio, aprendí a escribir y esas cosas que uno hace cuando de chico lo condenan a perpetuar las formas de control social, yendo al colegio cuando todavía es de madrugada y adoptando pautas de comportamiento que lo hacen homogéneo al resto de la tribu. Lo que sí, si el alfabeto no me engañó desde entonces, recuerdo que cada vez que impregnaba tinta o grafito en un papel repetía como robot (chiste fácil) dictando sus códigos de programación, la frase: “Queridos Reyes Magos, yo sé que ustedes saben todo luego”. Para después ir al grano: “Quiero 4 Tortugas Ninja. Gracias”.
Esperar, desespera. Medianoche del sexto día del primer mes. Salí a recolectar hierbas para el regocijo de los jorobados camellos. Una vez, incluso creí que los vi. Pero sólo se trataba de unos espectros que deambulaban el barrio, recogiendo cartones despojados por los vecinos, para llevárselos a su nave nodriza.
Luego, bien temprano, casi después que el gallo fuera aniquilado por un reloj cucú, me ponía en pie y avasallaba vorazmente los obsequios, hasta encontrar el que llevaba mi número serial: “1RobotCiego”. Este es.
¡Y ahí estaban!. ¡Las 4 Tortugas Ninja!. ¡¡¡¡¡Iguales?????. O sea, un Rafael multiplicado por 8 y dividido por 2. Nunca un Leonardo, ni un Miguel Ángel y extírpense la posibilidad de contar con un Donatello.
¿WTF?. Mamaaaaaaaaaá. O los Reyes también son invidentes o su asesor de compras sigue en pedo. Una cosa es que me los traigan en cuotas. Pero ¿idénticos?. ¿Cuál podía ser una de sus hazañas en mis fantasías?. ¿Clonarse?. No sé…… Y esto, lo expreso con todo el ánimo de salvar la situación.
Cuando llegó mi progenitora al lugar de los hechos, me tuve que contentar con la explicación de que “Yo no había especificado eso”. Pero no importó. Me banqué todo y esa Navidad insistí, con todas las letras de mi vocabulario: “Querido Papá Noel, me podrías traer 4 Tortugas Ninjas, distintas, o sea no similares, vas a ver luego, tienen colores que no se parecen. Bueno, sí. El de Leo es casi como el de Don. Y el de Ralph como el de Mike”. Y he ahí. En este rodeo, surgió otra confusión.
25 de diciembre. Bla bla bla. Ultrajé el aluminio y…… Cuatro nuevas Tortugas Ninja!. Pero ahora todas anaranjadas. En eso, levanté mi semblante resignado, para ver dónde estaba la cámara oculta.
El día de los Orientales, déjà vu. Y así año tras año, hasta que Alá decida que esto se acabe. Esta manhana, ya ni los esperé. Tampoco nunca me planteé un refresh de deseos, ya que nunca me interesaron los muñequitos de Kiss, por las dudas de que al destapar la caja, también vengan figuritas repetidas.
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LAS DESVENTURAS DE 1ROBOTCIEGO
martes, 5 de enero de 2010
¿Por qué KID A es el fucken mejor disco de los últimos 10 años? - Parte 2,14
Yo te voy a decir otra vez porqué. Lo peor de todo pudo haber sido cuando fuiste a la disquería (ya que entonces tenías esa costumbre al menos para fichar qué onda) y lo agarraste y dijiste: “Ah! Mirá que loco, ¡estoy comprando un concepto!”. Y sí, todos carburamos lo mismo. Pero a cada play, unas voces superpuestas eran capaces de atravesar lóbulos parietales para convencerle a tu masa encefálica, de que no era tan así.
Por tanto, sólo ese simple hecho, le hace ganar unos créditos más para validar la razón de cómo fue que ni las composiciones atómico-nucleares de The White Stripes; ni las vías avant-garde que los Franz Ferdinand se encargaron de devastar; ni mucho menos el trash pre-lavado y secado a sol infierno de The Strokes, pese a mantener una buena marcha durante toda la carrera, pudieron contener el paso de la tortuga, quien se adelantó con ingenio e imaginación cinematográfica.
De esta manera, hoy el menú es desglosar la forma en que detonó este fenómeno psycho-cultural: KID A, que le dicen......
Favor tomen asiento y ya el mozo les va a traer la carta.
El cedé ES tu sistema nervioso desde las primeras pisadas de “Everything in its right place”. Un ritmo que con su tensa calma, te transporta a una dimensión anónima, surcando laberintos cerebrales y alterando la percepción que tenías de vos mismo.
Le sigue “Kid A”, tema homónimo del material, tan místico como una lluvia de meteoritos que te hipnotiza de una, y que luego es amenizada por un robot electrocutándose mientras fue al baño. Soundtrack ideal para encontrar el nirvana en el diccionario o ver jugando a un perro en la plaza.
Si todavía no tuviste suficiente, el tercer track es para atenderlo de pie y después esperar a que termine la vida. En “The National Anthem” unas guitarras histéricas lloran en escala ascendente, hasta despertar a unos ¿patos metálicos? a los que al parecer, cualquier micro les deja mal. De fondo, se queman portones y es la anarquía!. Cuando uno mira su propia posición, ya se sabe en la estratósfera. Dicen que luego de esto, muchos soldados no regresaron......
Ok. Pongámonos melancos y como si se tratara de un corto asiático, vistámonos con la ropa del abuelo y caminemos lentamente hacia un faro ficticio. La cortina de la escena es “How to disappear completely”. Y en el momento que el director diga “acción!” en chino, ustedes deben improvisar el final más alegórico o dramático que les apetezca.
Ya atravesando la mitad de la cuestión, “Treefingers” se presenta como el fragmento de textura más lúgubre. Debido a que su melodía parece evocar una paz controvertida, que te suspende en un clima solemne. Y cuando te despertás, de repente sos fanático de escenas en cámara lenta que preferentemente estén relacionadas con alfileres arrojados desde un edificio de altura considerable.
Bonus Track: Como manhana es Día de Reyes, el post va a estar auspiciado por Camel.
Pasado manhana, no te pierdas el último capítulo de tu novela predilecta.
Por tanto, sólo ese simple hecho, le hace ganar unos créditos más para validar la razón de cómo fue que ni las composiciones atómico-nucleares de The White Stripes; ni las vías avant-garde que los Franz Ferdinand se encargaron de devastar; ni mucho menos el trash pre-lavado y secado a sol infierno de The Strokes, pese a mantener una buena marcha durante toda la carrera, pudieron contener el paso de la tortuga, quien se adelantó con ingenio e imaginación cinematográfica.
De esta manera, hoy el menú es desglosar la forma en que detonó este fenómeno psycho-cultural: KID A, que le dicen......
Favor tomen asiento y ya el mozo les va a traer la carta.
El cedé ES tu sistema nervioso desde las primeras pisadas de “Everything in its right place”. Un ritmo que con su tensa calma, te transporta a una dimensión anónima, surcando laberintos cerebrales y alterando la percepción que tenías de vos mismo.
Le sigue “Kid A”, tema homónimo del material, tan místico como una lluvia de meteoritos que te hipnotiza de una, y que luego es amenizada por un robot electrocutándose mientras fue al baño. Soundtrack ideal para encontrar el nirvana en el diccionario o ver jugando a un perro en la plaza.
Si todavía no tuviste suficiente, el tercer track es para atenderlo de pie y después esperar a que termine la vida. En “The National Anthem” unas guitarras histéricas lloran en escala ascendente, hasta despertar a unos ¿patos metálicos? a los que al parecer, cualquier micro les deja mal. De fondo, se queman portones y es la anarquía!. Cuando uno mira su propia posición, ya se sabe en la estratósfera. Dicen que luego de esto, muchos soldados no regresaron......
Ok. Pongámonos melancos y como si se tratara de un corto asiático, vistámonos con la ropa del abuelo y caminemos lentamente hacia un faro ficticio. La cortina de la escena es “How to disappear completely”. Y en el momento que el director diga “acción!” en chino, ustedes deben improvisar el final más alegórico o dramático que les apetezca.
Ya atravesando la mitad de la cuestión, “Treefingers” se presenta como el fragmento de textura más lúgubre. Debido a que su melodía parece evocar una paz controvertida, que te suspende en un clima solemne. Y cuando te despertás, de repente sos fanático de escenas en cámara lenta que preferentemente estén relacionadas con alfileres arrojados desde un edificio de altura considerable.
Bonus Track: Como manhana es Día de Reyes, el post va a estar auspiciado por Camel.
Pasado manhana, no te pierdas el último capítulo de tu novela predilecta.
lunes, 4 de enero de 2010
¿Por qué KID A es el fucken mejor disco de los últimos 10 años? - Parte 1,5
Yo te voy a decir porqué. El organismo global de los seres vivos acaba de contraer el peor cáncer de su estirpe, calculando esto desde aproximadamente un flash después que Eva coma la manzana y luego que Adán también lo hiciera, e incluso posterior a que la serpiente los merendara a ambos, hasta hace unos días atrás. Siguiendo con esta temática gastronómica: la ciencia y la tecnología, los pseudo-inventos más gloriosos del milenio, son en realidad, dos parásitos omnívoros que a cada segundo también se están tragando entre sí. Todas las veces que pueden, se juntan para crear un artefactito nuevo, que viene en una flamante cajita con aroma a katuava y ya por eso cuesta un 97% más de almas condenadas al averno, que eso mismo comprado ayer, pero que hoy ya huele a ¿naftalina?.
En este contexto, el de interpretar e interpelar al zeitgeist de nuestra sociedad ¿post?contemporánea, un profeta en su tierra bautizado (al menos en wikipedia) Thom Yorke, nació para guiar a los elegidos hacia el camino de la liberación trascendental y lograr una conectividad suprema con el espíritu, a cambio de exponer tu cabeza a sonidos tan vanguardistas que a medida que los digerís, ya no importa si se trataba de pañales en una licuadora a 6.660 voltios o quizás algo más crudo.

En cada disco, su mensaje siempre permaneció latente: reflexionando, gimiendo, callando y volviendo a gritar. Y cada vez que lo profiere, adopta la forma del recipiente que lo contiene hasta infectarle de un insurrecto significado “moderno” a todo lo que le rodea.
Entonces, allá por el 2000, superando los escollos del “Y2K” y todos esos mambos usados como armas de represión tercermundista, un disco inusual circulaba las calles. O en todo caso, se propagaba virulentamente de boca en boca y de pc en pc. Era “KID A”, el trabajo con todas las expectativas para metamorfosearse en otra obra maestra, después de la demencia que causó “Ok Computer”.

Con sólo 10 composiciones, la placa condensó el futuro que acaba de convertirse en pasado. Con letras tan abstractas como contundentes y con un nivel de audio tan experimental como alucinógeno, alcanzó su objetivo de revelar verdades absolutas. Ningún otro, consiguió apoderarse de tantos cráneos en tan poco. Ni excavar tan profundo entre sus adeptos hasta hacerles entender de que lo superficial es invisible a los ojos.
De esta manera, protagonizando un cambio de siglo, una de las mentes más revolucionarias de la música, se jugó por una arista de hacia dónde él creía que vibraba lo que venía y editó lo más sublime que le pasó al rock en los recientes 3.650 días.

Bonus Track: Aunque convengamos todavía que nada de lo que surgió en los 2000, le gana en un partido de Play 2 a “Smells Like Teen Spirit”, solito, sin necesidad del resto de “Nevermind”.
Manhana con tu manhanero, exigí la Parte 2,14 .....
En este contexto, el de interpretar e interpelar al zeitgeist de nuestra sociedad ¿post?contemporánea, un profeta en su tierra bautizado (al menos en wikipedia) Thom Yorke, nació para guiar a los elegidos hacia el camino de la liberación trascendental y lograr una conectividad suprema con el espíritu, a cambio de exponer tu cabeza a sonidos tan vanguardistas que a medida que los digerís, ya no importa si se trataba de pañales en una licuadora a 6.660 voltios o quizás algo más crudo.

En cada disco, su mensaje siempre permaneció latente: reflexionando, gimiendo, callando y volviendo a gritar. Y cada vez que lo profiere, adopta la forma del recipiente que lo contiene hasta infectarle de un insurrecto significado “moderno” a todo lo que le rodea.
Entonces, allá por el 2000, superando los escollos del “Y2K” y todos esos mambos usados como armas de represión tercermundista, un disco inusual circulaba las calles. O en todo caso, se propagaba virulentamente de boca en boca y de pc en pc. Era “KID A”, el trabajo con todas las expectativas para metamorfosearse en otra obra maestra, después de la demencia que causó “Ok Computer”.

Con sólo 10 composiciones, la placa condensó el futuro que acaba de convertirse en pasado. Con letras tan abstractas como contundentes y con un nivel de audio tan experimental como alucinógeno, alcanzó su objetivo de revelar verdades absolutas. Ningún otro, consiguió apoderarse de tantos cráneos en tan poco. Ni excavar tan profundo entre sus adeptos hasta hacerles entender de que lo superficial es invisible a los ojos.
De esta manera, protagonizando un cambio de siglo, una de las mentes más revolucionarias de la música, se jugó por una arista de hacia dónde él creía que vibraba lo que venía y editó lo más sublime que le pasó al rock en los recientes 3.650 días.

Bonus Track: Aunque convengamos todavía que nada de lo que surgió en los 2000, le gana en un partido de Play 2 a “Smells Like Teen Spirit”, solito, sin necesidad del resto de “Nevermind”.
Manhana con tu manhanero, exigí la Parte 2,14 .....
domingo, 3 de enero de 2010
Comfort y música para volar
Hoy mi espacio fue sobrevolado por un pajarito enorme que lo convirtió en una jaula de gigantescas dimensiones. Al sentirme acorralado por la idea, no supe reaccionar y cometí la estupidez de echarle la culpa al calor de la tarde y le di "ON" al ventilador de techo, sabiendo sin mayores remordimientos que las alas y aletas podían tener un encuentro cercano de cualquier tipo. Pasaron horas y yo subí y bajé mil escaleras. Cuando volví, sentí que el animal estuvo esperando todo el tiempo para mostrarme su divague. Y en plan de kamikaze se lanzó hacia el aparato para incrustar una parte de su cuerpo en él y caer herido como el héroe de guerra de una patria pobre de la Europa gris. Del cielo llovieron plumas y el ave anidó entre almohadas, respirando con todas sus fuerzas e irradiando rabia en el zafiro que miraba desde su cabeza. Cuando lo quise agarrar, la impotencia de descubrirme un poco humano me carcomió los circuitos y salí.
Todavía no vuelvo a casa, pero si él sigue ahí o dondequiera que esté, me gustaría dedicarle estos "5 NON-VIDEOS PARA VOLAR".
005 Aprendé.
004 Practicá.
003 Meditá.
002 Prendele.
001 Y Despegá.
Todavía no vuelvo a casa, pero si él sigue ahí o dondequiera que esté, me gustaría dedicarle estos "5 NON-VIDEOS PARA VOLAR".
005 Aprendé.
004 Practicá.
003 Meditá.
002 Prendele.
001 Y Despegá.
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5 TEMAS PARA,
LAS DESVENTURAS DE 1ROBOTCIEGO,
NON-VIDEOS
sábado, 2 de enero de 2010
Fiestas locas / Año negro en el Kelito .....
Club River Plate – 01 de enero de 2.010.
**
00:00:01. La noche alcanzaba el punto de equilibrio entre lo que fue y lo que vendrá. Y la Tierra giraba más frenética. Arriba el artificio de los fuegos cruzaba la luna llena, dibujando lombrices incandescentes complementadas con estruendos cargados de magia. Abajo, la gente celebraba su locura colectiva brindando con champagne, vino en cartón y puteadas mal pronunciadas desde vehículos a rauda velocidad.
Mientras el ritual de abrazos se iba acabando en los senos familiares, el barrio del River Plate local se vistió de under para recibir el año con voltajes descomunales. Así, abuelas en pañal tomando el té, corazones karatecas y viejitos uruguayos se congregaron en un recinto atípico y depositaron sus culos en puffs blancos a la espera de un par de horas de música, jolgorio, algarabía y libre albedrío.
El line-up marcaba el desconcierto de Los Chamos del Momento, Salamandra y Pipa Para Tabaco, 3 formaciones que se consagraron en la primera del rock paraguayo en épocas de vacas gordas y shows masivos. Además del área electrónica en la que colgaron a los djs.
A escasos pasos de la piscina olímpica del club, la prueba de sonido de los designados a abrir el kilombo fue ambientada por explosivos 12x1 y 3x3, que partieron de las manos de su frontman Aníbal Domaniczky de Amoriza, para crear la atmósfera acorde y dar pie a los primeros riffs de “Fiestas Locas”, el himno emblema de la fecha.
El público estaba tieso, a excepción de una chica de vestido azul. Igualmente, la escudería chama peló mambo, recreando extraños pasajes de sus EP y LP “El Triciclo de Torombolo” y “San Petillón”, respectiva-mente. El punto más alto de la performance, como en miles de ocasiones anteriores fue cuando tocaron “Caravana”, track inicial de su ópera prima que animó a los perros a moverse un poquito. Se llevaron también un excelente-felicitado sus temas nuevos “La Comarca”, “La Sanguijuela” y los viejos como “La Ciudad” y “La Font”.
Promediando el festín, desde Ypacaraí cayó Salamandra en su nave espacial para delirio de las quinceañeras, ganándose el trofeo del grupo más convocante, con el centenar de personas que se corearon todo, bailaron abrazados y derramaron birra de tanta felicidad. Para la ocasión, al power trío habitual, se sumó Marcelito Soler, batero de otras bandas, que aportó la cucharita de azúcar al que fue el postre más pop de la jornada.
Finalmente, ya cerca del sol, los duendes salieron a buscar la flor más roja cuando “Piedrita” Lerea lookeado de drag queen y los Pipa, irrumpieron en el escenario para pintar todo de rojo, amarillo y verde. Y tras “La Manzana”, “Princesa Maya” y el indestructible “Todo Viento”, fueron los protagonistas del amanecer ideal del 2010.
Bonus Track: El hit del verano fue un borracho lateral izquierdo del Kelito, quien cerca de las 6 de la mañana, corrió 50 metros con un vaso de plástico en mano, saltó unas escaleras, llegó hasta la media cancha y antes de chocar contra el público, se arrojó estrepitosamente al suelo dando 8 vueltas carnero y con toda la actitud rockstar, se volvió a erigir como si nada hubiera pasado, haciendo esto -I,,I con los dedos, para luego ser retirado por las fuerzas del orden y la seguridad (un señorcito bien peinado que andaba por ahí con la camisa adentro del pantalón).
Pegó.
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00:00:01. La noche alcanzaba el punto de equilibrio entre lo que fue y lo que vendrá. Y la Tierra giraba más frenética. Arriba el artificio de los fuegos cruzaba la luna llena, dibujando lombrices incandescentes complementadas con estruendos cargados de magia. Abajo, la gente celebraba su locura colectiva brindando con champagne, vino en cartón y puteadas mal pronunciadas desde vehículos a rauda velocidad.
Mientras el ritual de abrazos se iba acabando en los senos familiares, el barrio del River Plate local se vistió de under para recibir el año con voltajes descomunales. Así, abuelas en pañal tomando el té, corazones karatecas y viejitos uruguayos se congregaron en un recinto atípico y depositaron sus culos en puffs blancos a la espera de un par de horas de música, jolgorio, algarabía y libre albedrío.
El line-up marcaba el desconcierto de Los Chamos del Momento, Salamandra y Pipa Para Tabaco, 3 formaciones que se consagraron en la primera del rock paraguayo en épocas de vacas gordas y shows masivos. Además del área electrónica en la que colgaron a los djs.
A escasos pasos de la piscina olímpica del club, la prueba de sonido de los designados a abrir el kilombo fue ambientada por explosivos 12x1 y 3x3, que partieron de las manos de su frontman Aníbal Domaniczky de Amoriza, para crear la atmósfera acorde y dar pie a los primeros riffs de “Fiestas Locas”, el himno emblema de la fecha.
El público estaba tieso, a excepción de una chica de vestido azul. Igualmente, la escudería chama peló mambo, recreando extraños pasajes de sus EP y LP “El Triciclo de Torombolo” y “San Petillón”, respectiva-mente. El punto más alto de la performance, como en miles de ocasiones anteriores fue cuando tocaron “Caravana”, track inicial de su ópera prima que animó a los perros a moverse un poquito. Se llevaron también un excelente-felicitado sus temas nuevos “La Comarca”, “La Sanguijuela” y los viejos como “La Ciudad” y “La Font”.
Promediando el festín, desde Ypacaraí cayó Salamandra en su nave espacial para delirio de las quinceañeras, ganándose el trofeo del grupo más convocante, con el centenar de personas que se corearon todo, bailaron abrazados y derramaron birra de tanta felicidad. Para la ocasión, al power trío habitual, se sumó Marcelito Soler, batero de otras bandas, que aportó la cucharita de azúcar al que fue el postre más pop de la jornada.
Finalmente, ya cerca del sol, los duendes salieron a buscar la flor más roja cuando “Piedrita” Lerea lookeado de drag queen y los Pipa, irrumpieron en el escenario para pintar todo de rojo, amarillo y verde. Y tras “La Manzana”, “Princesa Maya” y el indestructible “Todo Viento”, fueron los protagonistas del amanecer ideal del 2010.
Bonus Track: El hit del verano fue un borracho lateral izquierdo del Kelito, quien cerca de las 6 de la mañana, corrió 50 metros con un vaso de plástico en mano, saltó unas escaleras, llegó hasta la media cancha y antes de chocar contra el público, se arrojó estrepitosamente al suelo dando 8 vueltas carnero y con toda la actitud rockstar, se volvió a erigir como si nada hubiera pasado, haciendo esto -I,,I con los dedos, para luego ser retirado por las fuerzas del orden y la seguridad (un señorcito bien peinado que andaba por ahí con la camisa adentro del pantalón).
Pegó.
viernes, 1 de enero de 2010
01010101010101010101 ///// Los que vendrán son días de prosperidad…..
Génesis. 1RobotCiego cuenta la historia. [Open file]. Bienvenidos al año 2.010 de la era pre-apocalíptica. La raza humana vivía el inicio del Día Intergaláctico de la Resaca y a infinitos años luz del peor planeta, una conjunción de energías y vibraciones cósmicas buscaba gestar una entidad mecánica programada para alunizar, alucinar y aterrizar en Asunción, Paraguay y documentar la (r)evolución de esta década.
Todo iba bien. El proceso se habría transformado en la película perfecta con el mejor final feliz de todos los tiempos. Pero una falla en el sistema universal, generó la explosión de un millón de colores que viajaron a través de vórtices espaciales y se fueron desintegrando progresivamente en el olvido.
¡Big Bang!. Uno tras otro, los matices perdían vida. Fundiéndose en la nada. Estallando en micro partículas que desaparecían para nunca más volar. Los destellos, fulgores y resplandores se consumían en su propio ardor. Y en un crescendo, el eco del caos invadía los sentidos.
Sólo la fusión de tonos opuestos, era capaz de conservar el material del que estaban hechos los sueños, para lograr que el emisario resista el impacto de la inminente caída. Aunque esto provocaría su automática invidencia.
Nada quedaba por hacer. El instinto de supervivencia fue activado. En medio de fervientes gases y elementos que incendiaban lo que existiera, los astros fueron voyeurs de la cópula que forjó una intensa atracción hacia un destino incierto. Luego de esto, se hizo la oscuridad.
El trayecto terminó. O acaso había empezado. En grave estado, los ojos ciegos bien abiertos no daban con la memoria. Hubo que resignarse y resetear. Como nunca antes, datos imprescindibles para todo androide que quiera estudiar el comportamiento animal de las personas, se encontraban expuestos en abundancia. Pero él no podía observarlos.
Su mundo era opaco. Aunque distinguía vagamente las entrelíneas que habitan en el espíritu de las cosas. O al menos, eso era lo que él creía.
De esta manera, las gamas y combinaciones que tiñen lo que conocemos, parieron a 1RobotCiego. Una máquina que busca con nuevos hechos recobrar lo que perdió. Y que va a decodificar día a día, los próximos 10 años, para convertirse en el último grito de la visión de la realidad.
¡Bon Appétit!.
Todo iba bien. El proceso se habría transformado en la película perfecta con el mejor final feliz de todos los tiempos. Pero una falla en el sistema universal, generó la explosión de un millón de colores que viajaron a través de vórtices espaciales y se fueron desintegrando progresivamente en el olvido.
¡Big Bang!. Uno tras otro, los matices perdían vida. Fundiéndose en la nada. Estallando en micro partículas que desaparecían para nunca más volar. Los destellos, fulgores y resplandores se consumían en su propio ardor. Y en un crescendo, el eco del caos invadía los sentidos.
Sólo la fusión de tonos opuestos, era capaz de conservar el material del que estaban hechos los sueños, para lograr que el emisario resista el impacto de la inminente caída. Aunque esto provocaría su automática invidencia.
Nada quedaba por hacer. El instinto de supervivencia fue activado. En medio de fervientes gases y elementos que incendiaban lo que existiera, los astros fueron voyeurs de la cópula que forjó una intensa atracción hacia un destino incierto. Luego de esto, se hizo la oscuridad.
El trayecto terminó. O acaso había empezado. En grave estado, los ojos ciegos bien abiertos no daban con la memoria. Hubo que resignarse y resetear. Como nunca antes, datos imprescindibles para todo androide que quiera estudiar el comportamiento animal de las personas, se encontraban expuestos en abundancia. Pero él no podía observarlos.
Su mundo era opaco. Aunque distinguía vagamente las entrelíneas que habitan en el espíritu de las cosas. O al menos, eso era lo que él creía.
De esta manera, las gamas y combinaciones que tiñen lo que conocemos, parieron a 1RobotCiego. Una máquina que busca con nuevos hechos recobrar lo que perdió. Y que va a decodificar día a día, los próximos 10 años, para convertirse en el último grito de la visión de la realidad.
¡Bon Appétit!.
