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miércoles, 2 de octubre de 2013

666 MOMENTOS INOLVIDABLES DE MAIDEN EN PARAGUAY.


001. La empanada de acelga que me clavé mientras estaba en la fila.

002. La Quilsen que me tomé después de la empanada.

003. La sensación de creer que al terminarla iba a #saberloquequería.

004. La frustración de que me vendieron publicidad engañosa.

005. No haber llevado cinto se irguió como uno de los puntos más álgidos de la noche, ya que pude volver a mi morada íntegro de prendas.

006. Verle a un man twitteando: “SÍ KRAJO AIRON MEIDEN EN PARAGUAY KRAJO KRAJO KRAJO!!!!!”.


007. Pescar a otro copypasteándole el mismo texto y queriéndolo superar intentanto adjuntar además la foto de una bandera patria que justito NO era movida por el viento.

008. Escucharle a alguien luego de destapar su Ourux Finux exclamar: Aaaaaaagggggghhhhhhhhrrrrrrrr…… Satanás es mi Pastooooouuuuuuurrrrr”.

009. La total falta de control de seguridad que me hizo pensar: “Mierda! Hubiera comprado unas cuantas latas más de esa porquería”.

010. Desear durante todo el largo camino de la entrada que: “Ojalá que no me quede sin aire y me tengan que sacar los bomberos en camilla (otra vez)” :(

011. Detenerme al pasar en la mirada un niño solitario, imberbe, inmóvil y sin ningún tipo de pelo en las axilas esperando a sus ídolos del metal con cara de asustado y de: “Mírenme! Estoy perdido entre las huestes del infierno!!!!!”.

012. Autofelicitarme cada vez que azotaba la ventisca porque: “Qué suerte que traje esta campera con capucha”. :)

013. Aferrarme a la pantalla gigante que fue todo lo que pude apreciar durante las más de 5 horas que me instalé en el Jockey.

014. Acordarme de que mi perro muerto se llamaba Jockey.

015. Bostezar mirando a Ghost.

016. Disfrutar cuando tocó Slayer: Lejos. Sentado en el pasto. Sin prestar atención.


017. El instante en el que dije: “Vamos a chupar una birra cuando el person pase exactamente por acá”. Y ahí mismo apareció gritando: “LECHE LECHE LECHEEEEE!!!!!!”.

018. Darme cuenta que no te descargaban toda la birra que contenía la botella si no le reclamabas al cuate vestido de rojo, que con este gesto era una especie de anti-Papá Noel.

019. Recordar: “Estaba bueno si qué Ghost. El disfraz del tipo aunque sea…..”.

020. El abrazo con mi ex ex amigo Felipón.

021. El consiguiente abrazo con mi amigo Mario, seguido de un: “Vamos si que traerle a Él Mató”.

022. Colocarme frente al home theater más grande del mundo y que me dé penita por todos los que en serio llevaban más de 35 años esperando por ese mágico día, y aún pagando su entrada, simplemente tenían que resignarse, igual que yo, a mirarlo por tv.

023. Empezó: Moonchild. Y me acordé que también tuve una perra que se llamaba Moonchild.

024. Imaginarme que el pogo a mi alrededor eran ventiladores gigantes que arrasaban con todas las masas de carne que se le ponían en frente.

025. El momento en el que razoné: “Qué boluuuuuuuuudooooo!. Me olvidé de mi inhalador (...)”.

026. Elogiar lo picha que le quedaba a Nicko “McBRIAN”” (SICK) su casaca albirroja con el numeral six six six.


027. Reflexionar: “Qué hecho mierda que está Dickinson. Pero qué buen traje que se trajo”.

028. Cagarme de risa cuando el vocalista se pasó la banderita de Mc Donald´s por el culo.

029. Rememorar que alguna vez parecía un chiste cuando los perros tiraban un: “SCREAAAAAAM FOR MEEEEEEE QUYQUYHÓ”.

030. Cantar solo “Kan ai plei guit maaaaaatneeeeees” por no saber otra parte de la letra.

031. Soltar un Wooooooooooooooooooooooooooooocuando iba a sonar: “The Prisoner”.

032. Viajar en el tiempo en mi memoria hasta el día en el que mi primo Gerardo me grababa: “2 minutes to midnight” en un cassette virgen.

033. La forma en la que ninguneé a: “Afraid to shoot strangers” por no conocer.

034. El tarareo del tararararararararararararararararárararararararararará” de todas las guitarras de: “The trooper” como si fuera que estaba viendo fútbol argentino rodeado de curepas.

035. La ida al carajo en el que me parecía el tema más emblemático de Maiden de todos los tiempos: “The number of the beast”.

036. La esquivada de mosh número 195, colocándome detrás de un remeri negri de lentes que no estaba ni ahí por empujarse con nadie, pero que si le jodían habilitaba una karateada al cuello sin mediar palabra.

  
037. Darme vuelta a mirar qué pasaba atrás, mientras se daban con todo al ritmo de otro hit de algún disco que nunca me prestaron llamado: “The phantom of the opera”.

038. Sentirme bien conmigo mismo por cazar el coro de: “Raaaaaan chu de geeeeeeeeelsssssssss, raaaaaaaaan foooooooorrrrrrrr youuuuuuurrrrrrrr laaaaaaaaaaaaivvvvvvvvvvvsssssssssssss”.

039. La asociación libre de ideas que me surgió entre el comienzo de: “Wasted years” y el: “Ey! Esa era la cortina de La sierra eléctrica que daba antes en la Rock and Pot”.

040. Cuando me agarraron del brazo, seguido de un: “Sssshhhhhh….. Callate un poco loco. Esta parte parece que es importante”. Y sonaron 10 minutos de: “Seventh son o a seventh son”.

041. La magistral manera en la que me pregunté: “Será que ha de estar caro ese súper pancho?”, cuando volvieron a hacerle a una música que yo no cazaba ni ahí, en este caso: “The Clairvoyant”.

042. Ahora siiiiiiiiiiii: Uno de los segmentos cumbres del espéctaculo, ese por el que había pagado los 165 mil del ticket a Campo y movido el culo hasta ahí: “FIIIIRRRRR OF THE DARRRRRRRKKKKK. FIIIIIR OF THE DAAAARRRRRKKKK!!!!!!!!!!”.

043. Calcular mentalmente que ni siquiera había pagado el ticket. Que me dieron uno de gentileza. Pero que estaba obligado a devolver el importe con especias (?).

044. El vago de ojos vermelhones que se pasaba tirando tierra, tratando de incidentarle a su oponente quien lo redujo algo así como 4 veces contadas, con la misma técnica de la agarrada y apriete de cuello.

045. Mientras Iron Maiden se explayaba desmenuzando: “Iron Maiden”, yo no podía dejar de mirar cómo seguía ligando el cuate de ojos vermelhones, a quien ahora, otros remeris negris trataban de auxiliar, pero que yo quería que muera nomás a ver si se dejaba de pelotudear con la mariconada de ensuciarnos con arena colorada.

046. ¡¡¡¡¡LE VI A EDDIE!!!!!. FOR REAL. No en la pantalla. Era un monstruo despellejado, cercenado a medio cuerpo. Llevaba algo en la mano izquierda que no alcancé a distinguir.


047. El headbanger pelilargui que tenía adelante terminó de atarse los cordones y ahí sí ya no me pidan que vuelva a describir nada de lo que pasaba en el escenario.

048. Al hacerse el silencio, aproveché correctamente para echarme un cloro.

049. A 19.523 personas se les había ocurrido lo mismo y me tuve que fumar una cola más densa que la del acceso principal.

050. Luego de sortear la posible inflamación de mi vejiga por soportar tanto alcohol en su interior, me introduje a la mítica escena de Trainspotting, pero en versión Disal.

051.  Autoobligarme a tocar con las manos desprotegidas la tapa de esa letrina del demonio, para poder continuar con mi vida.

052. Ser testigo de la estricta micromilésima de segundo en la que dos metaleros salían del mismo baño químico de 0,50 cms. x 0,50 cms.

053. Rascarme la cabeza fuertemente para olvidarme de la imagen de lo que pudieron estar haciendo adentro.

054. Retonar a mi posición original (frente a la pantalla o casi) para bancar todo lo que se venía.

055. Saludar en mi travesía a mi amigo Luigi La Muerte, que sorpresivamente estaba vestido de blanco xD

056. Al arrancar: “Aces high”, retroceder hasta la tierna época de mi infancia en la que este track ambientaba el tierno jueguito de computadora bautizado: Carmaggedon, en el que tiernamente debías atropellar ancianas para avanzar hacia los siguientes niveles.


057. Tratar de que todos los mega fans ultra súper true forever no posers que tenía en mi entorno no capten que solo pillaba la parte de: “TI IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIVIL (…)” y nada más, del coro de: “The evil that men do”.

058. No entender si el que lanzó un: “- Veo veo. - ¿Qué ves?. - Una remera. - ¿Qué remera?. - De Iron Maiden…..... (¿!?)” estaba burlándose de todos nosotros o what the fuck (?).

059. Agitar un poco (no mucho) la cabeza en: “Running free”. Pero por instinto nomás, para disimular, ya que tampoco la registraba un pomo.

060. Concluir que solo fui al concierto para escuchar “Always look on the bright side of life”.


061. Putearme ahí mismo por no haber visto NI UN FUCKING ROBOT !!!!!! :(

062. Tratar de descifrar hasta el final de la noche por qué coños los vendedores trataban de enchufarte cerveza vociferando: “IRON LECHE” y “SLECHER” (??).

063. El lomito árabe mixto que me comí después.

064. La Sprait que le siguió a ese lomito.

064. Sacarme todo tipo de partículas, polvo, escorias, hongos, pitufos y residuos de bosta de caballo de adentro de los championes.

065. Haberme encontrado con mucha gente de todo tipo a la que hace rato no veía: Gente muy buena onda. Gente de mierda. Y gente que no.

066. Inserte sus propios 600 momentos inolvidables de Iron Maiden en Paraguay de aquí en adelante xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxD



jueves, 22 de agosto de 2013

BEBER O BEBER: ESA ES LA CUESTIÓN, CARAJO.


El punk destroyer nacional está de fiesta con el estreno de un nuevo hit de 24 horas, esta vez de la mano de los croños de Los Parraleros: banda anarquista que pregona el chupar todo el día como si la cirrosis fuera un mito más, cual Aó-Aó.


Como si se tratara de una barra brava de un club de mierda, Capucho y Pulito gritan barrabasadas como que los gordos con tetas que trabajan en el banco, son los que tapan Mariscal López con sus bicicletas en hora pico y que si no te gusta volver a tragar al día siguiente de que te reventaste sos un puto. Mientras que de fondo, lo que hace el batero Carlitos no calienta luego (?).

En solo 2:46 sintetizan toda la rabia que pudo haber significado estar nomás como boludos tomando ñoño sin grabar durante 2 años o un poco más. No me acuerdo legalmente.


El tema nunca termina de irse al carajo porque de ahí proviene (??), con lo cual resultaría una experiencia no tan digna de compartir con tu vieja en el auto a la vuelta de la misa, por ejemplo.

Nunca sabremos realmente si este track llamado escuetamente “Vamos pues a chupar” es el nuevo comienzo de giras kilomberas de una sola fecha en el culo del mundo. O si se van a quedar nomás a carajearle a la despensera del barrio porque cierra a la siesta durante quién sabe cuántas décadas más.


Antes de merendar su café de porquería, escúchense esto y piensen dos veces si eso es lo que le quieren aplicar.

Dale play acá:

martes, 18 de junio de 2013

SEXO , DROGA Y ELECTRO-RAP-RAVE-ORIGINARIA-DE-CIUDAD-DEL-CABO





Lo nuevo de Die Antwoord tiene todo menos sangre. Ella es una minitah que camina descalza por el barrio y va en busca de su dealer que a la vez parece ser su novio pero resulta ser su amante. Hasta acá (casi) todo bien. El quid de la cuestión, ella es una nena de entre 4 y 7 años que vive en un orfanato.


Siempre con ganas de crear kilombo en tu cerebro, esta banda abanderada del movimiento zef (algo así como que todo lo que ves es cool pero porque es trash (?)), acaba de subir a youtube este video sin la típica vaselina de la calcomanía "Parental Advisory" por lo que seguro será baneado en las próximas horas (o quizás no), pero por lo menos ya lo vimos unos cuantos más que 300 personas.


Contempladlo, analizadlo, regocijáos en él (?) y preparáos mortales para descargar el disco Donker Mag, que incluirá este track y saldrá recién en febrero del año que viene, pero todo bien porque por lo menos no todo el soundtrack de la época será la música brasilera de mierda del Carnaval.


Con todos ustedes: Cookie Thumper.


¡Y feliz merienda para todos!

lunes, 24 de mayo de 2010

Mambo baby! Mamboü!


Akuarius Bordeatus - Absoluto Rock - 21 de mayo de 2.010.
*****

Ok. Podría liquidar este asunto con un acróstico rápido e irme a ver mi novela de las 9. “Devastador”, “Omnipotente”, “Karmático”, “Majestuoso”, “Absoluto”. No, absoluto no. Ya usé esa palabra arriba. “¿Ascendente?”. No, muy débil. “Astral!!!”. ¡Esa!. Y es que cada vez que los Dokma vuelven a hacer lo único que les sale realmente bien, uno siente que está atravesando lugares comunes, pero obvio, no siempre de la misma manera. Un día puede tu tercer ojo despegarse de la frente y hundirse en terrenos espinosos con la rabia contenida de saber que no encuentra el camino y cuando llegue, ya la princesa habrá sido devorada por el dragón. Y otro día, puede directamente tratarse de la misma historia pero sin ningún personaje. Con lo cual, tu vista es sólo una cámara aérea que se mantiene en el estado contemplativo de la materia durante meses, ante la falta de guión y profunda estupefacción.


Pero ni bien los tipos pisan el escenario, nada le importa a tu materia gris que elige por cuenta propia evaporarse como si te frotaras la cabeza con Bob Esponja y después de eso, ya no sabés como acabar la noche. A veces pidiéndole al barman con senhas un electroshock. Y el resto, levantando el dedito que dice “por piedad, una vuelta más a la calesita”. Ya que todo parece que ocurre en 5 segundos entre alaridos, solos y flashes intermitentes que sodomizan (sick) a los fans, que más que fans se convierten en la flor más dulce, esa que nunca desearía ser arrancada y dejar de apuntar al sol, porque de todos los demás conciertos de por acá, nadie sale más feliz que después de verle tocar a Felipón y Jurú juntos. Y qué mejor que esta vez con (I shot the) Sheriff Hámster, Oliver (la densidad) Barúa, Willy Quiávez, el violinista más chino de AsunZion: Esteban Wood y hasta con el chivo ausente, Neine.


Es así, como el día después de manhana llegó después de su respectivo manhanero nocturno. Y los continentes chocaron estallando desde el océano, entrelazando los hits del Afroloko que desembarcó de esclavo en la Amerikachorros, arreado por el Eurofeo invasor, con la precisión de un albanhil que desde una altura abismal no puede errar un centímetro porque muere, y con la limpieza acústica de un i-Pod que uno nunca tuvo, pero que te hace sentir que por más que entraras en tu culo, escucharías todos los temas exactamente con la idéntica complejidad con la que fueron registrados en las grabaciones del Limbo, o en Altos o en lo de Steven o en donde puta sea. 


En fin, esta reunión enana trajo mucho más de lo que se esperaba. Y eso que la expectativa igual, fue de un límite infinito. Pero los muchachitos una vez más, pelaron sabiduría y se confirmaron como la gran “BANDA” de Paraguay. La única que puede irse, vomitar y volver con la misma frescura que conservan los amigos que se separaron mucho tiempo, pero que al reencontrarse, siguen hablando como si nunca se hubieran separado, de las mismas chanchadas psicópatas y mensajes subliminales, que merecen más que una simple nota basada en un acróstico. Aunque si mencionamos que también fue “Denso”, “Oscuro”, “Kilombero”, “Mitológico” y “Antagonista”, tampoco estaríamos mintiendo demasiado, no?.


Felicidades a los perros y que sigan per sécula seculorum !!!!!

martes, 16 de marzo de 2010

¡ F R A N Z F E R D I N A N D ! vs. 1ROBOTCIEGO.


Rakiura – 16 de marzo de 2.010
*****

Una vez más, el rock le hizo 6-0 a los prestidigitadores, a los sabios, a los necios y a los impíos de corazón. Olvidate de Rakiura. Esto era Stirling loco. Un gaitero comandaba el ataque visitante. Pero cuando se escuchó 2 ó 3 temas, toda la Budweiser sucia que tomó, se le salió por los poros y ahí mismo se pidió un taxi de Luque a Glasgow. Pero al salir del recinto, el eco del show le remordió hasta dejarle las entrepiernas violetas y cuando quiso volver a retomar la función, la red (p)uts impartió “justicia” negándole el reingreso. En otro asterisco de la aldea global, 1ROBOTCIEGO literalmente rodaba pendiente abajo desde un línea 30, ganando algunos rasgunhitos para después encarar a pata casi un kilómetro con la fisura de saber que la performance rondaba sus diez minutitos.


Cumpliendo todo el arcaico protocolo de que onda proctólogos te revisan cada agujero, para pillar dónde te duele más y después dejarte pasar como si nada, cumpliendo con cuantas infracciones legales y hasta morales acumules en tu currículum vité, al girar mi cabeza para saludar a un amigo chipero, me doy cuenta que el mass media más importante de este país también estaba llegando tarde, custodiado por las ventanillas de su papamóvil. “No me perdí de nada entonces” - dije hablándole a mi otro yo (que, básicamente soy yo mismo pero afeitado y con várices en mi nalguita de modelo tropicaloide).


0k. Una vez adentro, la cosa se puso gris pero tirando a verde musgo. Con 6 temas súper coreados por una hinchada efervescente de primermundismo, ya los tenían contando pelusitas en su bolsillo. Y la verdad que desde que yo llegué y hasta que me fui, el setlist jamás ficou fraco. Bien alineados y con la confianza de unos alumnitos del pre-escolar en un festejo del Día de la Madre, los Franz Ferdinand dejaron en off-side al 1% de la nuestra población que los fue a ver, en lo que pasó a la historia como el primer recital GROSSO made in Paraguay, desde que una vez casi-casi vino el Payaso Bolabola, proveniente de una gira que culminaba en Corea del Norte. Pero que cuando le dijeron que no se trataba de Uruguay, inevitablemente reculó, provocándole una estrepitosa caída en la bolsa de valores de Nueva Guinea a los vendedores ambulantes de vinchas, vinchitas y vinchucas que tenían impresa su cara y el detalle en primer y segundo plano de su doble miembro viril, que le había llevado a la fama.


Los caballos se llamaron al combate, cuando de entrada el vocalista y su colega Nick McCarthy, hijo dilecto de la ciudad y futuro convocado para la Selección, dieron el knock out con un gancho de principiantes que tumbaría hasta al último de los mohicanos, con su “Take me out” sonando al mango como Nirvana en los ´90. Desde entonces, jamás dieron trewa, ni de centésimos para hacer pis un touch y volver. Nada.  


Con cero producción, en un gesto más ornamental que recio, el clan Kapranos, se despachó contra todo huracán que se le presentara. Inyectando de imágenes mal escaneadas por una computadora vieja, las retinas de los que vencimos a San La Muerte para poder cantárselo en la cuna a nuestros hijos. Y a los hijos de nuestros hijos, cuando en unos anhos rememoremos nuestra condición de víctimas de este atentado melómano tramado por piromaniacos, que metió en la misma hoguera su disco homónimo del 2004, el “You could have it so much better” del 2007 y unas pizcas del reciente “Tonight: Franz Ferdinand” del 2009, pasando por una sesión de percusión, en la que los 4 músicos aporrearon una batería como si Goliat resucitara para vengarse de los israelitas y luego liquidaron el pleito con unos sintetizadores siderales en un final apoteósico, digno de las noches más unders en los sótanos de Europa. 

jueves, 4 de marzo de 2010

¡¡¡¡¡ Pink Floyd en Paraguay !!!!!


Liquid – 03 de marzo de 2.010
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Encima gratis y con puff en segunda fila. Los cerdos comenzaron a volar. Y los martillos a caminar. La lluviecita grass encendió algunos farolitos y el público de correcto porte anglosajón, aunque de tenida sport elegante, se adecuó como pudo a la meteorología de nuestra capital hasta refugiarse en el Paseo Carmelitas, para ver a la reencarnación del mal interpretando a nada más y nada menos que a los Fab Four del art rock en (otro) homenaje, esta vez titulado Oink Floyd.
Dispuestos de izquierda a derecha, Willy Chávez (de Salamandra) en guitarra, Steven Wu en ¡teclados!, Felipón Muñoz en batas, Calavera Del Puerto en bajo y Coelho Amado en voces y guitarra (todos ex Dokma), recién fugados de un manicomio no tan lejano, osaron profanar partituras magnánimas y la noche se perfilaba como un exorcismo para el ego. 


Previo al toque, un arco iris se incrustó en el medio del boliche por un microsegundo, como anticipando un Saint Patrick, pero tirando más a reflejo de un prisma plateado del que nadie se percató. Después, mientras el soundtrack aguardaba transmutarnos a todos genéticamente e interpolarnos con nuestros antepasados o algo así, en un lcd lazy gaga moría por culpa de un paparazzi en lo que se conoció como el lado más careta de la luna. Sin embargo, todo lo que pudo haber ocasionado más altibajos, como el hecho de que la brahma tuvo que ser considerada no tan mierda, ya que no había otra cosa para tomar, fue obnubilado por el uno ovarios picos de destreza, que cada músico supo congeniar hasta terminar de reconstruir la/s pieza/s.


Imperceptiblemente, entre tema y tema, sus caras se iban amasando hasta que una hora después estuvieron iguales a Benjamin Button (si éste papel hubiera sido actuado por los cráneos de The Wall). Entre ellos, Coelho, que a decir verdad no gozaba de toda mi bendición, se reivindicó como una auténtica rama genealógica de Rogelio Aguas. Y luego de hacer relucir al loco diamante, el que dudaba de esto era eunuco.


Luego de esto, el auditorio a puertas abiertas se quedó sin pelucas. Y la gente quería embolarse nomás ya. El aire era nitrógeno puro. Y las dendritas se hacían el hara-kiri. Mientras que la noción entraba en coma alcohólico. Algunos suplicaron: “Que toque Felipón! Que toque Felipón!”. Otro pidieron: “Que toque Rolaaaaandooooo”. Y ya que estaba ahí, yo quería que toque Jason =P. Pero lo más extravagante fue cuando un tipo, totalmente excitado, insistió en que todos enhebremos las venas de nuestros cuellos, levantando al unísono el inconfundible corito de barra brava del grupo, pero vaya uno a saber por qué, nadie le dio bola.


Por momentos, lo que encandilaba desde los parlantes era música para manejar ovnis. Los lamentos causaban gracia y se robaban palmadas de aliento. Al tiempo que al violinista chino devenido en hombre de teclas, le bastó anclarse en una sola para que el resto tuviera pie, para orquestar durante más de 20 minutos hablando de lo mismo.


Quizá al tracklist seleccionado, si bien afinadito, le faltó un poco de nafta. Pero Dokma (o los ex Dokma, da igual), de vuelta no tuvo perdón y se graduó con honores en la asignatura Pink Floyd, y hasta se pegó el lujo de viajar en lo que dura un tintineo al continente afroloko, tras los primeros y huraños golpes de “Tronchón”.



sábado, 2 de enero de 2010

Fiestas locas / Año negro en el Kelito .....

Club River Plate – 01 de enero de 2.010.
**

00:00:01. La noche alcanzaba el punto de equilibrio entre lo que fue y lo que vendrá. Y la Tierra giraba más frenética. Arriba el artificio de los fuegos cruzaba la luna llena, dibujando lombrices incandescentes complementadas con estruendos cargados de magia. Abajo, la gente celebraba su locura colectiva brindando con champagne, vino en cartón y puteadas mal pronunciadas desde vehículos a rauda velocidad.

Mientras el ritual de abrazos se iba acabando en los senos familiares, el barrio del River Plate local se vistió de under para recibir el año con voltajes descomunales. Así, abuelas en pañal tomando el té, corazones karatecas y viejitos uruguayos se congregaron en un recinto atípico y depositaron sus culos en puffs blancos a la espera de un par de horas de música, jolgorio, algarabía y libre albedrío.

El line-up marcaba el desconcierto de Los Chamos del Momento, Salamandra y Pipa Para Tabaco, 3 formaciones que se consagraron en la primera del rock paraguayo en épocas de vacas gordas y shows masivos. Además del área electrónica en la que colgaron a los djs.

A escasos pasos de la piscina olímpica del club, la prueba de sonido de los designados a abrir el kilombo fue ambientada por explosivos 12x1 y 3x3, que partieron de las manos de su frontman Aníbal Domaniczky de Amoriza, para crear la atmósfera acorde y dar pie a los primeros riffs de “Fiestas Locas”, el himno emblema de la fecha.

El público estaba tieso, a excepción de una chica de vestido azul. Igualmente, la escudería chama peló mambo, recreando extraños pasajes de sus EP y LP “El Triciclo de Torombolo” y “San Petillón”, respectiva-mente. El punto más alto de la performance, como en miles de ocasiones anteriores fue cuando tocaron “Caravana”, track inicial de su ópera prima que animó a los perros a moverse un poquito. Se llevaron también un excelente-felicitado sus temas nuevos “La Comarca”, “La Sanguijuela” y los viejos como “La Ciudad” y “La Font”.

Promediando el festín, desde Ypacaraí cayó Salamandra en su nave espacial para delirio de las quinceañeras, ganándose el trofeo del grupo más convocante, con el centenar de personas que se corearon todo, bailaron abrazados y derramaron birra de tanta felicidad. Para la ocasión, al power trío habitual, se sumó Marcelito Soler, batero de otras bandas, que aportó la cucharita de azúcar al que fue el postre más pop de la jornada.

Finalmente, ya cerca del sol, los duendes salieron a buscar la flor más roja cuando “Piedrita” Lerea lookeado de drag queen y los Pipa, irrumpieron en el escenario para pintar todo de rojo, amarillo y verde. Y tras “La Manzana”, “Princesa Maya” y el indestructible “Todo Viento”, fueron los protagonistas del amanecer ideal del 2010.

Bonus Track: El hit del verano fue un borracho lateral izquierdo del Kelito, quien cerca de las 6 de la mañana, corrió 50 metros con un vaso de plástico en mano, saltó unas escaleras, llegó hasta la media cancha y antes de chocar contra el público, se arrojó estrepitosamente al suelo dando 8 vueltas carnero y con toda la actitud rockstar, se volvió a erigir como si nada hubiera pasado, haciendo esto -I,,I con los dedos, para luego ser retirado por las fuerzas del orden y la seguridad (un señorcito bien peinado que andaba por ahí con la camisa adentro del pantalón).

Pegó.