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viernes, 20 de enero de 2017

25 RAZONES PARA IR A LA CHISPA BAR.



1. Todas las bandas nuevas del momento (que pegan) tocan ahí. Si no todavía no tocaste en La Chispa, a lo mejor no pegás tanto…

2. Está sobre plena calle Estrella y su correspondiente veDera, okupando un espacio público entre Colón y Montevideo, que se transforma en un escenario de arte en su estado más puro.

3- Si pasa un auto y le choca a alguien, ésta persona resucita al instante y la existencia sigue su curso de lo más normal.

4- Hay birra fría SIEMPRE, en formato ÑOÑO, a 12 mil guaraníes. ¡Una ganga para los altos estándares turísticos que se manejan en el microcentro de la ciudad de AsunZión!.

5- Si caés solari, sí o sí te encontrás con un amigo del pasado o conocés a un amigo del futuro.

6- Entre el público, generalmente, se encuentran agitando músicos que acaban-de o van-a tocar acto seguido o quizás un poco más tarde.

7- Nadie te jode: Ni si te metés al pogo en su punto más álgido (?), ni si usurpás las gradas del bar vecino mientras bancás a que empiece la joda, el respeto hacia el semejante es tal que podés estar nomás ahí en tu mundo, divirtiéndote trankill, sin la paranoia de que te va a caer un portaaviones lleno de sanjos a hacerte probar las delicias del asfalto o algo parecido...

8- Los shows duran lo que tienen que durar: Desde 14 minutos hasta 45, van directos al cuello y sin mediar palabra.

9- El lugar es child friendly: Si a alguno se le da por salir a jugar frente a un vehículo, una barricada humana levanta el culo del asiento y lo protege hasta que cese el peligro.

10- Suena el playlist de los perros: Desde el hardcore más sadomasoquista (?), hasta placeres culposos que no escuchabas desde la época dorada de Radio Disney (??).

11- No se discrimina a las personas por su elección sexual ni política: Aunque si sos un colorado de mierda, evidentemente vas a encontrar más tu hallo en el shopping o careteando por ahí.

12- Se ubica en una pendiente que es un poco trambólica, ideal para la práctica de deportes extremos como: el skateboarding, el longboarding y el caminar aboarding del abismo.

13- Cuenta con su propio VIP Parado y VIP Sentado: vos elegís dónde te sentís más cómodo y el único que puede moverte de ahí, sos vos mismo.

14- El acceso es absolutamente gratuito. Y la salida también.

15- No corroboré este dato, pero: en algún momento escuché que había empanadas.

16- Si por esas cosas de la vida te despertás al día siguiente y no te acordás un carajo de lo que hiciste (cosa improbable pero no imposible), revisando un par de historias de instagram ya podés armarte toda la película.

17- En el caso de que tengas algún tipo de fobia a la música (?), tienen un salón donde solo hay dibujos y pinturas. Igual se filtra el sonido, pero… ¡Quedate en tu casa nomás entonces!.

18- Si tenés calor, sacate el short (?).

19- Podés llevar lo que vas a consumir: No hay un patovica ni un seguridad que te hagan bullying por ir con tu merendero o tu botella de Ari.

20- Cada evento es a pulmón, do it yourself, voyaseo… lo cual le da un valor agregado de por sí.

21- Cuando pasa la cana, se queda un flá y después todo vuelve a estar eternamente bien.

22- Está atendida amablemente por el propio hijo del dueño, también conocido como Rubén, El Flako o Vladimir Raskalnikov (para los fans del Face).

23- Es el primer boliche donde podés decirle a tus padres que vas a estar en compañía de un adulto responsable y es cierto, porque Pachín te cuida.

24- Es el sitio perfecto para recomendarle a alguien que está en esa onda de no saber qué onda.

25- ¿Ya dije que hay Ñoño a 12 mil?.

Un vídeo publicado por Gabriel Silva (@1robotciego) el

miércoles, 12 de marzo de 2014

CUENTOS DE LAS 3 DE LA TARDE: MI PRIMER RECUERDO



Ahora está muerto. Pero todos los sábados a la mañana solía oler la caña saliendo fétida de sus poros, impregnándose en el poyví. Mientras él roncaba para volver a la estabilidad. Para volver a pararse y salir. Era el único día que no tenía clase y podía pegarme el lujo de despertarme a las 6 am solo porque yo quería. Sin una hoja de ruta más que mirar dibujitos hasta quién-sabe-qué hora. Osos que pilotaban aviones. Gallinas lidiando con monstruos del pantano y marsupilamis desplegando sus colas por toda la jungla parecían argumentos suficientes para resignar horas de sueño y estar clavado a la misma hora de siempre frente al televisor chino de 14 pulgadas esperando matar mi niñez, sin saber que lo estaba haciendo.

Para llegar al techo, donde él vivía, había que trepar una escalera de madera. Muchas veces, soñé que me caería. Que cuando esté en lo más alto un peldaño se desclavaría o que un viento fuerte o mi propio peso la inclinarían en sentido contrario para que ya no sobreviva para contarlo. También pensaba que cuando llegara la hora de almorzar, alguien podría llevársela y ya no tendría como bajar.

Pero al levantarme nada me importaba. Solo quería estar ahí. Encontrar el control y perderme en lo que sea que esa pantalla tuviera para decirme.

No me calentaba vencer al miedo y a la muerte al subir esos escalones sábado tras sábado. Ni soportar la noche anterior que él había tenido y que ahora infestaba el ambiente. Ni siquiera las hormigas que construían imperios debajo de las tablas que hacían de piso. Mi mundo éramos la tele y yo. Yo y la tele. Uña y mugre. Niño y caja boba de rayos catódicos. Retroalimentándonos mutuamente. Yo aceptando sus mensajes. Ella quedándose con mi conciencia.

Hasta que un día, él no volvió. Su cama estaba vacía. El control no aparecía por ningún lado. Y hasta las hormigas estaban de huelga reclamando mayores subsidios. Mi programa ya iba a empezar. Me desesperé. No estaba en la mesita de luz, ni debajo de la cama y mucho menos dentro del ropero. Estaba arriba. Bien alto. Para que yo a mis 6 años no pudiera alcanzarlo jamás. Igual, después de haber llegado al primer piso, no me iba a detener. Abrí los cajones, uno más estirado que el anterior para subirme en ellos. Me impulsé en el mango de la puertita y cuando finalmente logré mi objetivo, el mundo entero se me vino abajo con ropero y control remoto incluidos. Caí directo sobre la cama que él había abandonado. El polvo y la mugre cubrieron el pánico que sentí en ese momento. Usé toda la fuerza de mi cuerpito de mita´i para zafarme. Bajé por la escalera sin el miedo recurrente de que también se me viniera encima. Y traté de olvidarme durante todo el día del kilombo que armé en ese lugar.

Cuando él llegara, después de todo un día de chupar con el vecino, no le iba a agradar para nada darse cuenta de lo que pasó. Pero eso ya quedó atrás. Porque ahora está muerto.

martes, 11 de marzo de 2014

CUENTOS DE LAS 3 DE LA TARDE: EL GRAN VIDRIO



Un gentleman inglés sobrevolando el ecosistema, montado en su monociclo alado dirige los destinos de un ejército de hombres invisibles, con armaduras medievales que arrastran pesadas maquinarias rumbo a la más dura de todas las batallas. En juego están el poder y la gloria eternos. Y la posesión de varias galaxias que se apilan una sobre otra como si fueran asadito a mil. En lo alto, el gentleman porta como insignia una densa nube atravesada por ventanales hacia lo desconocido. Solo él y el perro de madera que tiene como mascota pueden ver qué hay más allá. Algunos rumores de la prensa indican que se trata de la clave letal para desarticular la armada del enemigo. Vecinos de la zona afirman que probablemente cada orificio sea un portal de escape hacia distintas realidades paralelas en el momento que las espadas invasoras estén a punto de sentenciar nuestra derrota. Los armatostes cabalgan sobre filamentos plateados de telarañas. Tenemos todas las de perder. Pero sentarnos a esperar que la brisa de la muerte nos sople la nuca es inconcebible. El gentleman pedalea y sigue, dominando el territorio, impulsando a sus guerreros a no retroceder ni una sola baldosa. Inspirándoles confianza. Borrándoles de la mente el temor de tener que enfrentar el proceso de derrocamiento de la dinastía más sanguinaria que ha surcado el cielo. Ahí vienen…

miércoles, 2 de octubre de 2013

666 MOMENTOS INOLVIDABLES DE MAIDEN EN PARAGUAY.


001. La empanada de acelga que me clavé mientras estaba en la fila.

002. La Quilsen que me tomé después de la empanada.

003. La sensación de creer que al terminarla iba a #saberloquequería.

004. La frustración de que me vendieron publicidad engañosa.

005. No haber llevado cinto se irguió como uno de los puntos más álgidos de la noche, ya que pude volver a mi morada íntegro de prendas.

006. Verle a un man twitteando: “SÍ KRAJO AIRON MEIDEN EN PARAGUAY KRAJO KRAJO KRAJO!!!!!”.


007. Pescar a otro copypasteándole el mismo texto y queriéndolo superar intentanto adjuntar además la foto de una bandera patria que justito NO era movida por el viento.

008. Escucharle a alguien luego de destapar su Ourux Finux exclamar: “Aaaaaaagggggghhhhhhhhrrrrrrrr…… Satanás es mi Pastooooouuuuuuurrrrr”.

009. La total falta de control de seguridad que me hizo pensar: “Mierda! Hubiera comprado unas cuantas latas más de esa porquería”.

010. Desear durante todo el largo camino de la entrada que: “Ojalá que no me quede sin aire y me tengan que sacar los bomberos en camilla (otra vez)” :(

011. Detenerme al pasar en la mirada un niño solitario, imberbe, inmóvil y sin ningún tipo de pelo en las axilas esperando a sus ídolos del metal con cara de asustado y de: “Mírenme! Estoy perdido entre las huestes del infierno!!!!!”.

012. Autofelicitarme cada vez que azotaba la ventisca porque: “Qué suerte que traje esta campera con capucha”. :)

013. Aferrarme a la pantalla gigante que fue todo lo que pude apreciar durante las más de 5 horas que me instalé en el Jockey.

014. Acordarme de que mi perro muerto se llamaba Jockey.

015. Bostezar mirando a Ghost.

016. Disfrutar cuando tocó Slayer: Lejos. Sentado en el pasto. Sin prestar atención.


017. El instante en el que dije: “Vamos a chupar una birra cuando el person pase exactamente por acá”. Y ahí mismo apareció gritando: “LECHE LECHE LECHEEEEE!!!!!!”.

018. Darme cuenta que no te descargaban toda la birra que contenía la botella si no le reclamabas al cuate vestido de rojo, que con este gesto era una especie de anti-Papá Noel.

019. Recordar: “Estaba bueno si qué Ghost. El disfraz del tipo aunque sea…..”.

020. El abrazo con mi ex ex amigo Felipón.

021. El consiguiente abrazo con mi amigo Mario, seguido de un: “Vamos si que traerle a Él Mató”.

022. Colocarme frente al home theater más grande del mundo y que me dé penita por todos los que en serio llevaban más de 35 años esperando por ese mágico día, y aún pagando su entrada, simplemente tenían que resignarse, igual que yo, a mirarlo por tv.

023. Empezó: “Moonchild”. Y me acordé que también tuve una perra que se llamaba Moonchild.

024. Imaginarme que el pogo a mi alrededor eran ventiladores gigantes que arrasaban con todas las masas de carne que se le ponían en frente.

025. El momento en el que razoné: “Qué boluuuuuuuuudooooo!. Me olvidé de mi inhalador (...)”.

026. Elogiar lo picha que le quedaba a Nicko ““McBRIAN”” (SICK) su casaca albirroja con el numeral six six six.


027. Reflexionar: “Qué hecho mierda que está Dickinson. Pero qué buen traje que se trajo”.

028. Cagarme de risa cuando el vocalista se pasó la banderita de Mc Donald´s por el culo.

029. Rememorar que alguna vez parecía un chiste cuando los perros tiraban un: “SCREAAAAAAM FOR MEEEEEEE QUYQUYHÓ”.

030. Cantar solo “Kan ai plei guit maaaaaatneeeeees” por no saber otra parte de la letra.

031. Soltar un “Wooooooooooooooooooooooooooooo” cuando iba a sonar: “The Prisoner”.

032. Viajar en el tiempo en mi memoria hasta el día en el que mi primo Gerardo me grababa: “2 minutes to midnight” en un cassette virgen.

033. La forma en la que ninguneé a: “Afraid to shoot strangers” por no conocer.

034. El tarareo del “tararararararararararararararararárararararararararará” de todas las guitarras de: “The trooper” como si fuera que estaba viendo fútbol argentino rodeado de curepas.

035. La ida al carajo en el que me parecía el tema más emblemático de Maiden de todos los tiempos: “The number of the beast”.

036. La esquivada de mosh número 195, colocándome detrás de un remeri negri de lentes que no estaba ni ahí por empujarse con nadie, pero que si le jodían habilitaba una karateada al cuello sin mediar palabra.

  
037. Darme vuelta a mirar qué pasaba atrás, mientras se daban con todo al ritmo de otro hit de algún disco que nunca me prestaron llamado: “The phantom of the opera”.

038. Sentirme bien conmigo mismo por cazar el coro de: “Raaaaaan chu de geeeeeeeeelsssssssss, raaaaaaaaan foooooooorrrrrrrr youuuuuuurrrrrrrr laaaaaaaaaaaaivvvvvvvvvvvsssssssssssss”.

039. La asociación libre de ideas que me surgió entre el comienzo de: “Wasted years” y el: “Ey! Esa era la cortina de La sierra eléctrica que daba antes en la Rock and Pot”.

040. Cuando me agarraron del brazo, seguido de un: “Sssshhhhhh….. Callate un poco loco. Esta parte parece que es importante”. Y sonaron 10 minutos de: “Seventh son o a seventh son”.

041. La magistral manera en la que me pregunté: “Será que ha de estar caro ese súper pancho?”, cuando volvieron a hacerle a una música que yo no cazaba ni ahí, en este caso: “The Clairvoyant”.

042. Ahora siiiiiiiiiiii: Uno de los segmentos cumbres del espéctaculo, ese por el que había pagado los 165 mil del ticket a “Campo” y movido el culo hasta ahí: “FIIIIRRRRR OF THE DARRRRRRRKKKKK. FIIIIIR OF THE DAAAARRRRRKKKK!!!!!!!!!!”.

043. Calcular mentalmente que ni siquiera había pagado el ticket. Que me dieron uno de gentileza. Pero que estaba obligado a devolver el importe con especias (?).

044. El vago de ojos vermelhones que se pasaba tirando tierra, tratando de incidentarle a su oponente quien lo redujo algo así como 4 veces contadas, con la misma técnica de la agarrada y apriete de cuello.

045. Mientras Iron Maiden se explayaba desmenuzando: “Iron Maiden”, yo no podía dejar de mirar cómo seguía ligando el cuate de ojos vermelhones, a quien ahora, otros remeris negris trataban de auxiliar, pero que yo quería que muera nomás a ver si se dejaba de pelotudear con la mariconada de ensuciarnos con arena colorada.

046. ¡¡¡¡¡LE VI A EDDIE!!!!!. FOR REAL. No en la pantalla. Era un monstruo despellejado, cercenado a medio cuerpo. Llevaba algo en la mano izquierda que no alcancé a distinguir.


047. El headbanger pelilargui que tenía adelante terminó de atarse los cordones y ahí sí ya no me pidan que vuelva a describir nada de lo que pasaba en el escenario.

048. Al hacerse el silencio, aproveché correctamente para echarme un cloro.

049. A 19.523 personas se les había ocurrido lo mismo y me tuve que fumar una cola más densa que la del acceso principal.

050. Luego de sortear la posible inflamación de mi vejiga por soportar tanto alcohol en su interior, me introduje a la mítica escena de “Trainspotting”, pero en versión Disal.

051.  Autoobligarme a tocar con las manos desprotegidas la tapa de esa letrina del demonio, para poder continuar con mi vida.

052. Ser testigo de la estricta micromilésima de segundo en la que dos metaleros salían del mismo baño químico de 0,50 cms. x 0,50 cms.

053. Rascarme la cabeza fuertemente para olvidarme de la imagen de lo que pudieron estar haciendo adentro.

054. Retonar a mi posición original (frente a la pantalla o casi) para bancar todo lo que se venía.

055. Saludar en mi travesía a mi amigo Luigi La Muerte, que sorpresivamente estaba vestido de blanco xD

056. Al arrancar: “Aces high”, retroceder hasta la tierna época de mi infancia en la que este track ambientaba el tierno jueguito de computadora bautizado: “Carmaggedon”, en el que tiernamente debías atropellar ancianas para avanzar hacia los siguientes niveles.


057. Tratar de que todos los mega fans ultra súper true forever no posers que tenía en mi entorno no capten que solo pillaba la parte de: “TI IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIVIL (…)” y nada más, del coro de: “The evil that men do”.

058. No entender si el que lanzó un: “- Veo veo. - ¿Qué ves?. - Una remera. - ¿Qué remera?. - De Iron Maiden…..... (¿!?)” estaba burlándose de todos nosotros o what the fuck (?).

059. Agitar un poco (no mucho) la cabeza en: “Running free”. Pero por instinto nomás, para disimular, ya que tampoco la registraba un pomo.

060. Concluir que solo fui al concierto para escuchar “Always look on the bright side of life”.


061. Putearme ahí mismo por no haber visto NI UN FUCKING ROBOT !!!!!! :(

062. Tratar de descifrar hasta el final de la noche por qué coños los vendedores trataban de enchufarte cerveza vociferando: “IRON LECHE” y “SLECHER” (??).

063. El lomito árabe mixto que me comí después.

064. La Sprait que le siguió a ese lomito.

064. Sacarme todo tipo de partículas, polvo, escorias, hongos, pitufos y residuos de bosta de caballo de adentro de los championes.

065. Haberme encontrado con mucha gente de todo tipo a la que hace rato no veía: Gente muy buena onda. Gente de mierda. Y gente que no.

066. Inserte sus propios 600 momentos inolvidables de Iron Maiden en Paraguay de aquí en adelante xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxD



jueves, 12 de septiembre de 2013

PRIMICIA DE 1ROBOTCIEGO!!!!! SE FILTRA EN LA WEB EL NUEVO CD DE ÓSCAR PÉREZ.


El querido Óscar Pérez, popular músico y poeta folkloricotrónico de larga trayectoria en nuestra geografía, al frente de su trío de siempre que lo acompaña siempre, gentilmente nos llamó esta semana (por línea baja, desde uno de los últimos teléfonos a ficha de Antelco (?) que queda en AsunZión) y nos invitó a merendar a su casa, después de esquivar a sus perros rompebolas, galletitas Tippy y cocido, como verdaderos arrieros que se precian de tal, para comentarnos que: “tenía intenciones de hacernos partícipes de un hecho que conmovería a la ciudadanía toda”: el lanzamiento quincuagegegegegegegegegegegésimo de una obra maestra que nuevamente lleva su firma.




De esta manera, el artista nos presenta: “Óscar Pérez y su Alegre Fórmula 1”, un disco conceptual, que busca unir dos universos totalmente distintos, pero que en épocas tan carentes de contenido como la nuestra, en la que reinan el zapping, el randomismo y el cualquier-cosa-nomás-ya-traéme, pueden coexistir tranquilamente.

En esta nota, que fue lo que más o menos la producción de este blog pudo rescatar, porque del ladrido de sus canes no se entendía un coño, el compositor nos cuenta de dónde le vino la idea y cómo busca revolucionar el planeta Tierra con este descubrimiento.

1RC: “Buenas tardes Óscar, gracias por recibirnos en tu casa, es realmente un honor para nosotros que nos hayas invitado y estamos ansiosos por saber más sobre esto que ya nos anticipaste sobre tu nuevo material y queremos saber de dónde te vino la idea y cómo buscas revolucionar el planeta Tierra con este descubrimiento…”

OP: “ ¿¡ ¿¡ ¿¡ ¿¡ ¿¡ ¿¡ ¿¡ QQQQQQQQUUUUUUÉÉÉÉÉÉÉÉEÉÉÉ ?! ?! ?! ?! ?! ?! ?!”

1RC: “Decinos para qué nos llamaste…”

OP: “Esperá un poco, no se escucha una mierda.”

PLEEF: “Guau guau guau guau”.

OP: “Callensé pues ahí Perros Ladrando En El Fondo”.

PLEEF: “Buaaaa…. Buaaa…. Buaaaa……”.

OP: “Callensé les dije!!!. Yo mando acá!!!”.

PLEEF: “Ok”.

1RC: “Ahora sí. Contanos de qué se trata esto que te traés entre manos”.

OP: “Ah sí. Bueno, resulta que en los últimos tiempos me estaba sintiendo desganado. Cansado de contar nomás la guita. Hacer canciones como si fuera una fábrica de embutidos, sin amor, sin sabor, sin conservantes… no me llenaba más. Y me dije: A la puta, última vez que compro este choriqueso”.

1RC: “¿Y ahí fue donde te vino la inspiración?”

OP: “No, no, no. Eso vino 16 años después. Para que la creación se geste en tu mente, tenés que procesar mucho tiempo. Y después como si nada, aparece sola”.


1RC: “¿Cómo fue que surgió este trabajo entonces?. Andate al grano ya carajo. Hasta las 10 nomás hay mi colectivo…”.

OP: “El peor día de mi vida para mí son los domingos. Viste esa sensación de que al día siguiente es lunes? A mí me deprime desde el sábado a la noche luego ya. Entonces una vez haciendo la lista de compras de las cosas para el tallarín, un vecino puso María Escobar. Era demasiado temprano, pero por lo visto se le quedó en la cabeza de algún quinceaños del que se le habrá echado la noche anterior”.

1RC: “Heee. Y después??”.

OP: “Y en eso cayó un cuñado que es un hijo de puta. El hermano de mi señora. Siempre viene y atropella todo: usa mis shorts, pone fuerte mi equipo de sonido y agarra mi control remoto todo el día. Yo no le digo nada porque no me quiero pelear con la patrona. Pero me tiene los huevos por el piso”.

1RC: “Heee. Y después??”.

OP: “Y nada, esa vez entró, ni me saludó y ya puso nomás el Grand Prix de Checoslovenia y ahí mi cerebro dijo: TRUUUUUSSSSSSSSSHHHHHHHHHHHHHHH. Esa era la adrenalina que había estado buscando hacía 16 años. Pero como solo sé manejar caballos, no me iba a poder hacer competidor ni aficionado al rally siquiera, porque tampoco soy un pelotudo que se va a ir a perder su tiempo y llenarse de polvo en el autódromo ni al Chaco mucho menos. Pero algo tenía que hacer con eso. Algún tipo de homenaje o tributo o lo que puta sea”.

1RC: “Heee. Y después??”.

OP: “Y bueno, así nació ÓSCAR PÉREZ Y SU ALEGRE FÓRMULA UNO, una bandera a cuadros de emociones (??) que recorren las vueltas y vueltas que da la vida, hasta llegar a la pole position del corazón de tu amada”.


1RC: “Ah, mirá que loquito…”.

OP: “Sí”.

1RC: “¿Y despuééés?!?!?!”

OP: “Y nada, eso.....”.

1RC: “¿Cómo fue la experiencia de entrar al estudio?”.

OP: “Como yo no sé tocar ni mis órganos genitales, le llevé la idea de utilizar el folklore y encontrar un link con el automovilismo a mi amigo, el guitarrista Rudy Einstein. Pero él me decía que: “el 6x8 ya fue. Que la onda ahora era el E=mc²”. Yo no entendí qué carajo me quiso decir con eso y degeneré otra vez un buen tiempo”.

1RC: ¿Y cómo hiciste entonces?.

OP: “Como todos saben, con mi grupo estamos hartos de introducir sorpresas en el mercado nacional. Fuimos por ejemplo, los pioneros en grabar en formato disco laser y fuimos unos adelantados también en el registro fonográfico en el disco de empanada, gracias a los amigos del restaurant Don Pito. Entonces vos comés tranquilo y yo mientras te canto la polquita.

También fuimos el primer grupo que tocaba mientras hacía pipí al mismo tiempo, dándole la espalda al público. Después claro, vino Rosher Güoters y puso un muro para no verle. Y más tarde, Qué Hijo de Mil Yambay que fue más innovador y bueno, él ya no necesitó de un muro para no verle a su público.

Y por supuesto, de tan lejos que nos fuimos para lo que era nuestro tiempo, nos anticipamos y esquivamos también entrar en ese tipo de asquerosidades como las de Rammstein que te pueden traumar de por vida. Me recuerdo que después de ver aquel video en el programa <> de Jorge Puig Puig Puig, ya no pude volver a comer una bola de mandioca y huevo en toda mi vida”.


1RC: “No entendí un sorete, pero bueno… ¿Cómo estuviste tanto tiempo sin que se te ocurra absolutamente nada?”.

OP: “A mí por suerte me mantenía el Excelentísimo Señor Presidente y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, Don Alfredo Stonerrs. Porque según él demasiado le gustaba mi programa que hace rato tengo en Radio Fernando de la Morgue. Y también por el éxito que tuve con el único tema que se conocía de mí hasta ahora, me pasaba un poco de platita el mismísimo Pablo Escobar, que compró todos los derechos para escuchar en la cama con su mina”.

1RC: “¿Cuáles son los tracks que más te volaron la peluca?”.

OP: “Me gustan 3: Uno que le dedico a mis amigos de Kamioneta Records que no me quisieron grabar en su momento, "¿Perro quien te creés que sos Willy Schumacher?". "La base de datos de virus ha sido actualizada", una viñeta que no sé ni cómo ni por qué terminó quedando en el cd, pero que ya me llamó mi amigo dj Paul Van Helsing a contarme que le hizo un remix, que está pegando con todo en Transilvania y "La última Senna de Ayrton", un reconocimiento póstumo a todos aquellos a quienes la muerte los agarra sentados”.

1RC: “¿Algo más que nos quieras contar antes de irnos a la concha de la lora?”.

OP: “Sí, estoy queriendo producir una película también. Se trata de unos carritos de súper que hablan y la historia transcurre en el estacionamiento. Ambos son manejados por dos criaturas de 13 y 14 años. El de 14 tiene una ventaja porque es más grande. Pero una rueda delantera de su carrito está atorada. El de 13 tiene todas las rueditas bien, pero es un año más inexperiente que su socio. Los carritos en sí, no tienen luego ganas de jugar a nada. Pero los otros como son chicos arman un kilombo ahí.  quiero que se llame. Voy a ver si le vendo a Disney ahora uno de estos días.....”.